Hoy tenía amargo, amargura en las manos y en los labios. Tenía rabia. Rabia de que fueras necesario, de qué me afectara tu risa, de que tus manos no me sean indiferentes, que cuánto te vayas me quede esperando. Rabia de que "te amo" cuándo se trate de ti suene dulce.
Porque estoy mal, pero no puedo evitar pensar que la infelidad, el abuso y el alcohol saben más dulce que el compromiso.
Porque el miedo lo nubla todo... y todo se vuelve tonto. Y es que el amor se me quedo corto.
Porque estoy mal, pero no puedo evitar pensar que la infelidad, el abuso y el alcohol saben más dulce que el compromiso.
Porque el miedo lo nubla todo... y todo se vuelve tonto. Y es que el amor se me quedo corto.

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