Me equivoqué. Lo saben. Se los he repetido mil veces, llorando, riéndome, burlándome, complaciéndolos. Me equivoqué, lo sé.
Quizás nunca se los he dicho, pero entiendo. Entiendo que desde ese momento la relación nunca fue igual. Entiendo que si antes mi pasividad nos separaba, desde ese día el abismo se hizo interminable. Por eso hoy, yo no les exigo nada.
Yo no los cambié, me vi envuelta en un sin fin de situaciones que no entendía y de las cuáles no sabía como salir. A veces tenía miedo, pero ustedes no lo entendían, no entendían como podía tener miedo de algo que yo misma defendía.
Quisiera retroceder tanto el tiempo. Porque ustedes no se merecen haber crecido en la complicidad del silencio, a ver visto derrumbarse el mundo desde tan pequeños y tratar de pegarlo a pedazos tras las puertas.
Yo no sé en que momento todo cambió, pero recuerdo cuándo gastaban su vida espiándome, cuándo publicaron mi diario de vida en internet y se enorgullecían de tener la noticia de primera fuente porque lo habían escuchado en un micrófono, cuándo me amenazaban de decirlo todo a cualquiera, cuándo tenía que hacerles caso porque tenían con que sobornarme.
Su relación se basó en el tratar de ocultarme, de mantenerme viva a los ojos de la mamá... quizás nunca entendieron mi pena, porque la verdad yo tampoco entendía la dinámica de mi vida, hasta que me encontré destrozada en la cama con un vaso con leche de platáno y mi mamá prometiéndome que ahora si que se acababa. Y se acabó.
Se acabó...se acabó de un día para otro y fue tan simple como que dejó de sangrar, sin embargo, pareciera que ni los años pudieran curar sus cicatrices. Porque a ustedes les duele más que a mi, porque se sacan sus costras cada vez que sienten que algo anda mal, cada vez que ven que algo no corresponde a su realidad.
Porque hoy cuándo te leí, no pude evitar llorar, llorar y culparme nuevamente de todo, quizá correr como esas veces lejos, pedirle que me apretara muy fuerte con el mismo miedo de cuando llegaba del colegio destrozada y corría donde la mamá y venía él detrás y yo veía que entonces pronto todo terminaría cayéndose.
Y quisiera recuperar de alguna forma ese tiempo, porque yo me moriría sin ustedes.
Por qué como bien dices, tenemos un tiempo de ventaja más que el resto, un tiempo que hace que sepas dónde estoy perdida, que sepas que te necesito, que sepas que aún a veces tengo pesadillas y que tengo miedo...y aunque él se me haga un gran desconocido, no podría seguir sabiendo que no está fuera de la pieza sentado, en la misma posición de siempre... con ese color grisaceo del cuál me siento culpable y de esas manos con cicatrices que no se como sanar. Por que ya no existen palabras que construyan el puente que destrocé, no existen nada que pueda devolver la certeza de un fin de semana sin llantos de la mamá... no puedo retroceder el tiempo y prometerles que hoy no me retaran y los llevaran a pasear. No puedo, no puedo.
Quisiera regalarles todas las certezas que yo tengo y me hacen sonreir de verdad..para ver si así algún día, sus heridas dejan de sangrar.