No sé que pasa, pero todo me sabe a ti. Hoy cuando miré por mi ventana me acordé del invierno que no habíamos vivido juntos, luego al ir a San Antonio te recordé en ese lugar que no conoces, te imaginé con tu sonrisa que no te gusta y yo bien apegada a ti.
Queriendo exorcisarme de tus recuerdos que no existen, busque más lugares en que no nos hemos visto, entonces llegué a la rivera del río y ahí estabas también tirado a la orilla, mirando el cielo queriendo abrazarme y yo con esa sonrisa que sólo tu conoces.
Entonces te recordé cuando aún no existías en mi vida, ahí de uniforme azul, con el pelo liso y largo, las calcetas más arriba y te vi enseñandome ecuaciones y a no preocuparme de la prueba de química.
También estabas cuando llegué a la Universidad. Casi igual. Riendote de mi cara de novata perdida y de mis ganas de huir de ese lugar.
Te encontré acomodando cada uno de los momentos en que no estuviste, quitándo el polvo del dolor y de la exageración. Por eso hoy cuando quise exorcisarme de ti no pude, estabas en todo, imperceptible, casi irreconocible, pero estabas.
Porque el pasado está más que en las cosas que se conservan como memorias, está más que en las fotos que tengo para no olvidarme, el pasado no se guarda en una caja forrada ni en miles de hojas dobladas. Esa finalmente no soy yo.
El pasado no se borra tirando todo a la basura. El pasado se acabó hoy, cuando me di cuenta que no necesitó más de una memoria escrita en papeles y chucherías.
Tú lo llenaste todo, tú eres el mejor recuerdo de todo lo que pasó, porque tú estás hoy, sin necesidad de haber ocultado nada, estás ahí en cada uno de los recuerdos en los que no existes.
Queriendo exorcisarme de tus recuerdos que no existen, busque más lugares en que no nos hemos visto, entonces llegué a la rivera del río y ahí estabas también tirado a la orilla, mirando el cielo queriendo abrazarme y yo con esa sonrisa que sólo tu conoces.
Entonces te recordé cuando aún no existías en mi vida, ahí de uniforme azul, con el pelo liso y largo, las calcetas más arriba y te vi enseñandome ecuaciones y a no preocuparme de la prueba de química.
También estabas cuando llegué a la Universidad. Casi igual. Riendote de mi cara de novata perdida y de mis ganas de huir de ese lugar.
Te encontré acomodando cada uno de los momentos en que no estuviste, quitándo el polvo del dolor y de la exageración. Por eso hoy cuando quise exorcisarme de ti no pude, estabas en todo, imperceptible, casi irreconocible, pero estabas.
Porque el pasado está más que en las cosas que se conservan como memorias, está más que en las fotos que tengo para no olvidarme, el pasado no se guarda en una caja forrada ni en miles de hojas dobladas. Esa finalmente no soy yo.
El pasado no se borra tirando todo a la basura. El pasado se acabó hoy, cuando me di cuenta que no necesitó más de una memoria escrita en papeles y chucherías.
Tú lo llenaste todo, tú eres el mejor recuerdo de todo lo que pasó, porque tú estás hoy, sin necesidad de haber ocultado nada, estás ahí en cada uno de los recuerdos en los que no existes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario