El lenguaje no construye realidades. Cuando digo mucho, no necesariamente es así, eso es lo que nos diferencia de los animales; la capacidad de mentir, el lenguaje puede 'inventar realidades', sin embargo, éstas no pasan de eso, un invento.
El lenguaje no construye realidades, sólo las rompe. Basta la emisión de 20 minutos de oraciones entretejidas en el entramado textual, de adjetivos superlativos y comparativos, de verbos y verboides, de sustantivos personales, de preposiciones, para que la realidad mejor cuidada, se rompa.
Ni el mejor análisis sintáctico-funcional, permite descubrir el alcance de esas oraciones, ni el mejor análisis estructuralista permite disminuir su efecto, no importa si esta vez el sintagma nominal no dependía de ese adjetivo, no importa si ese silencio era una verbo elidido, no bastaba con que yo he creído sea una perífrasis para no acentuar el sustantivo personal, no importa. No importa con que tanto cuidado haya reflejado en el sintagma el paradigma, ni cuántas veces todo el paradigma se vió reflejado en el sintagma. Nada de eso importó.
Por qué el lenguaje rompió toda la realidad no dicha en ese texto, toda una confianza que estaba resquebrajada, y sólo construyó una realidad no enunciada. Lástima que se necesiten tantos actos de enunciación y que no todo el lenguaje sea performativo. Lástima, que no quede más que el lenguaje no verbal, vaya construyendo lo que las palabras no son capaces.
Por qué una vez más; ni la mejor clase de gramática y lingüística, permite dominar el lenguaje tan heteróclito y multiforme.
El lenguaje no construye realidades, sólo las rompe. Basta la emisión de 20 minutos de oraciones entretejidas en el entramado textual, de adjetivos superlativos y comparativos, de verbos y verboides, de sustantivos personales, de preposiciones, para que la realidad mejor cuidada, se rompa.
Ni el mejor análisis sintáctico-funcional, permite descubrir el alcance de esas oraciones, ni el mejor análisis estructuralista permite disminuir su efecto, no importa si esta vez el sintagma nominal no dependía de ese adjetivo, no importa si ese silencio era una verbo elidido, no bastaba con que yo he creído sea una perífrasis para no acentuar el sustantivo personal, no importa. No importa con que tanto cuidado haya reflejado en el sintagma el paradigma, ni cuántas veces todo el paradigma se vió reflejado en el sintagma. Nada de eso importó.
Por qué el lenguaje rompió toda la realidad no dicha en ese texto, toda una confianza que estaba resquebrajada, y sólo construyó una realidad no enunciada. Lástima que se necesiten tantos actos de enunciación y que no todo el lenguaje sea performativo. Lástima, que no quede más que el lenguaje no verbal, vaya construyendo lo que las palabras no son capaces.
Por qué una vez más; ni la mejor clase de gramática y lingüística, permite dominar el lenguaje tan heteróclito y multiforme.

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