jueves, 18 de diciembre de 2008

Tú no eres perfecto, yo lo sabía. Yo sabía que metías demasiado ruido, que tenías una mochila gigante, que te rodeabas de diferentes niñas y que estudiabas en humanidades.

Sabía que eras amigo de una amiga y que invitabas a comer cosas ricas. Yo detesto comer a deshoras. Desde el primer día sospeché que eso a ti te encantaría, como que me dio un poco lo mismo, total una que otra vez que saliera a comer pasteles no haría mucho la diferencia.

Tú no eras perfecto y estabas lejos de serlo, un día chocaste en el hall de la universidad conmigo y ni me pediste disculpas y me quedé alegando contra este galloqueseapareceportodoslados. Esa semana yo pensé que me estaba volviendo loca, tanto así que saliste del anonimato antes que tuvieras un nombre, era musho, te encontraba hasta el día viernes en la universidad. Si hubiese sabido que te encanta pasearte por ahí no hubieses recibido ningún sobrenombre. Seguro que entonces algo en mí ya te reconocía sin ni siquiera conocerte.

Ese día yo no me pude concentrar en Misa y no era precisamente porque estaba nerviosa, era porque la Jessi siempre me da risa y ahora más porque el super amigo, no era ni más ni menos, que el galloqueseapareceportodoslados. Igual cuándo ella me dijo tu nombre, pensé que era el castigo del cielo. Pero me dio risa, además como que eras serio y hablabas serio.

En un momento pensé que la maldición se acabaría y entonces ya no te vería más. Parece que me dio pena e igual trataba de toparme contigo, igual sabía que habría alguna posibilidad de verte a las 13.00, es que me parecía entretenido este jueguito de toparte todo el rato y no hablarte si no que jugar al detective y saber que estarías ahí. Igual nunca hice nada para toparte, sólo iba para atrás y como que de repente algo en mi sabía que estarías o llegarías.

No sé porque te hablé ese día, igual me daba lata llamar a otro lado y hablarte a ti igual era vergonzoso, pero más fácil. El gasto de energía a final de semestre igual tiene que ser mínimo. Y ni me pescaste.

Hasta que fui a misa y te sentaste al lado mío, igual debiste haber cachado que yo era un poco volada, porque respondí una cosa dónde no tenía que responder. Yo me fui, cero ganas de quedarme dando vueltas. Entonces me dijiste que le dijera a la Jessi que me diera tu Messenger . Y le dije.

Igual te hablé de pura aburrida y me dejaste hablarte harto rato y seguido, como si fuéramos amigos del alma. A mí me gusto hablar contigo, porque me di cuenta de algo que debía darme cuenta desde hace antes. Me dijiste que él no me quería. Y no era que entonces tú me quisieras, pero a mí me pareció bonito. Y por eso te volví a hablar. Yo me reía y trataba de mezclarte con manzanas cocidas y Voloshinov, Chomsky, Vygotsky. Mientras escuchaba por enésima vez canciones de Maroon 5 y repetía los postulados de Saussure porqué pensaba que era lo más importante de mi examen.

Tú me dijiste que él no me quería y entonces lo tomé como ley. Y decidí no hablarle más, porque si otro hombre me decía que no me quería, no eran celos de amigas ante tan romántica historia, ni eran celos de hermana ante historia tan archirrepetida. Era la opinión objetiva del desconocido. Sin querer pavimentaste el camino.

Y después me decías otras cosas que me hacían interesarme, no recuerdo cuáles tantas, me daba risa como te enrollabas con la esta y la esta otra. Me sentía cual consejera. Además estaba en deuda, me habías salvado de viajar a viña corriendo. Si en ese entonces supieras que no sólo me salvaste de eso, si no que me curaste entera.

Hablamos muchas veces hasta esa vez del colchón, igual algo tenías no por nada pasaba toda la mañana conectada para que me ignoraras la mayoría de las veces y digo ignorar porque no sé de dónde sacaba tanta historia para contarte y bueno, tú…

Cuando me invitaste a tomar té igual no sabía de qué hablarte y si me podía colgar a tu cuello o no, si podía agarrarte el brazo, mirarte o qué. Porque para ese entonces ya eras mi amigo (o algo así) pero no sé si podía tratarte como tal. Ahora sé que ni a los amigos puedo tratarlos así.

Me diste galletas y ahí se cumplía mi primera profesía, comías como yo no quería. Me fui a trabajos. Y la distancia y la falta de gmail jugó la mejor/peor de sus jugadas, yo quería hablar contigo y contarte. Pero vamos, tenía que llevar datos de ella, así que mejor en eso me concentraba y no en que me gustaría saber que opinabas sobre esto o lo otro.

Pero llegué y no me preguntaste. Igual quería que de una vez lo hicieras así mejor me dejabas de parecer una persona tan secamente inteligente y simpática y seguía concentrándome absolutamente en olvidar la tonterita de viajes viñamarinos, helados llolleinos, etc. Etc.

Pero nunca me hablaste de ella, te interesó saber cada una de mis opiniones, sobre esto y lo otro, sobre la sra. del dulce de membrillo y sobre la procesión de la virgen. Y más me piqué. Aunque igual fui a tomar té. Es que tenía hambre y eras divertido.

Ya no me acuerdo que tantas cosas hablamos y vueltas dimos. Pero estábamos en el cine y yo igual me arreglé. Me imaginé que igual algo te importaba, porque me habías escrito una vez que yo no me conecté. Entonces me vestí así como top, deje las falditas de lado y me puse pantalones, me lavé y peine el pelo y me puse aros. Te llevé comida, de pura odiosa. Igual me daba como vergüenza en una de esas creías que te estaba comprando, pero el precio era tan bajo, que desistí de esa idea, era de pura amable.

Yo nunca pensé que lo harías. Era tan poco tú. Pero te apoyaste en mí. Yo estaba nerviosa, pero lo disimulaba. Después me agarraste del brazo y recorrimos todo el centro, yo te chamullaba con todo lo que encontrábamos, como que no quería quedarme callada. Pero llegamos a ese parque ¡tenía tantas ganas de ir! Y nos sentamos. Había perros y hacía harto frío. Harto frío, maldije mi idea de ir linda y no abrigada. Pero no-se-como, tomaste mi mano y yo ahora sí que tenía miedo. Yo te la di, porque siempre doy la mano a todo el mundo (ahora ya no), pero tú, yo estaba segura que tú no. Y yo temblaba para adentro. Suplicaba que no, que si, que no. Que mejor no, que mejor sí. Y lo dijiste. Sin previo aviso más que haber tomado mi mano. Te dije que la embarraste, que eras lo peor, mientras alguna parte de mi, la misma que sabía que estarías, que sabía que aparecerías, la misma que no quería encontrarte en el mismo lugar de siempre, sabía… qué no había mucho que hacer : tú eras él que se quedaría.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Ya la primavera no me sabe igual, tampoco mis manos, ni la universidad. Saben más dulce, más suave, se derriten como espuma de yogurth dulce en la boca. Boca que ya no pertenece al vacío de la espera, sino que te pertenece de manera extraña y suave.
La espera se ha vuelto dulce y salada como si la simple ausencia doliera por ser tu ausencia, por ser tu vacío doliente y suave, sin aspavientos, como si nacieras de esa espera exquisita de la carencia.
Porque te clavaste en el brazo, en el pecho, en el pensamiento. Te clavaste suavemente llenándolo todo, y cuando digo todo me refiero a eso que no conoces y que quizás conocerás, porque todo se vuelve nuevo, antes tus ojos porque me parece estar mirando todo a través de ellos.
Porque existes sólo en el pensamiento del instante que quiero compartirte sin que te vayas.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Hoy tenía amargo, amargura en las manos y en los labios. Tenía rabia. Rabia de que fueras necesario, de qué me afectara tu risa, de que tus manos no me sean indiferentes, que cuánto te vayas me quede esperando. Rabia de que "te amo" cuándo se trate de ti suene dulce.
Porque estoy mal, pero no puedo evitar pensar que la infelidad, el abuso y el alcohol saben más dulce que el compromiso.
Porque el miedo lo nubla todo... y todo se vuelve tonto. Y es que el amor se me quedo corto.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Me equivoqué. Lo saben. Se los he repetido mil veces, llorando, riéndome, burlándome, complaciéndolos. Me equivoqué, lo sé.
Quizás nunca se los he dicho, pero entiendo. Entiendo que desde ese momento la relación nunca fue igual. Entiendo que si antes mi pasividad nos separaba, desde ese día el abismo se hizo interminable. Por eso hoy, yo no les exigo nada.
Yo no los cambié, me vi envuelta en un sin fin de situaciones que no entendía y de las cuáles no sabía como salir. A veces tenía miedo, pero ustedes no lo entendían, no entendían como podía tener miedo de algo que yo misma defendía.
Quisiera retroceder tanto el tiempo. Porque ustedes no se merecen haber crecido en la complicidad del silencio, a ver visto derrumbarse el mundo desde tan pequeños y tratar de pegarlo a pedazos tras las puertas.
Yo no sé en que momento todo cambió, pero recuerdo cuándo gastaban su vida espiándome, cuándo publicaron mi diario de vida en internet y se enorgullecían de tener la noticia de primera fuente porque lo habían escuchado en un micrófono, cuándo me amenazaban de decirlo todo a cualquiera, cuándo tenía que hacerles caso porque tenían con que sobornarme.
Su relación se basó en el tratar de ocultarme, de mantenerme viva a los ojos de la mamá... quizás nunca entendieron mi pena, porque la verdad yo tampoco entendía la dinámica de mi vida, hasta que me encontré destrozada en la cama con un vaso con leche de platáno y mi mamá prometiéndome que ahora si que se acababa. Y se acabó.
Se acabó...se acabó de un día para otro y fue tan simple como que dejó de sangrar, sin embargo, pareciera que ni los años pudieran curar sus cicatrices. Porque a ustedes les duele más que a mi, porque se sacan sus costras cada vez que sienten que algo anda mal, cada vez que ven que algo no corresponde a su realidad.
Porque hoy cuándo te leí, no pude evitar llorar, llorar y culparme nuevamente de todo, quizá correr como esas veces lejos, pedirle que me apretara muy fuerte con el mismo miedo de cuando llegaba del colegio destrozada y corría donde la mamá y venía él detrás y yo veía que entonces pronto todo terminaría cayéndose.
Y quisiera recuperar de alguna forma ese tiempo, porque yo me moriría sin ustedes.
Por qué como bien dices, tenemos un tiempo de ventaja más que el resto, un tiempo que hace que sepas dónde estoy perdida, que sepas que te necesito, que sepas que aún a veces tengo pesadillas y que tengo miedo...y aunque él se me haga un gran desconocido, no podría seguir sabiendo que no está fuera de la pieza sentado, en la misma posición de siempre... con ese color grisaceo del cuál me siento culpable y de esas manos con cicatrices que no se como sanar. Por que ya no existen palabras que construyan el puente que destrocé, no existen nada que pueda devolver la certeza de un fin de semana sin llantos de la mamá... no puedo retroceder el tiempo y prometerles que hoy no me retaran y los llevaran a pasear. No puedo, no puedo.
Quisiera regalarles todas las certezas que yo tengo y me hacen sonreir de verdad..para ver si así algún día, sus heridas dejan de sangrar.

sábado, 18 de octubre de 2008

Exorcismo

1. Yo te quería helado y doliente. Te quería con tus manos llenas de pecas y manchadas de tinta azul, te quería lento como la tarde que no se iba mientras miraba el reloj.
Te quería de forma independiente a tu persona, te quería porque no había más sol esa mañana. Te quería porque te cruzaste con ganas de quererme, porque me obligaste a quedarme en base a razones sin ser razonadas.
Habian dos hechos que me condenaban a tus gritos silenciosos, a suspiros ahogados y a horas de dolor y picazón innecesarias en mis piernas. Yo sabía que no era una condena y esperaba ese momento en que la rabia de tu ausencia y de presión fuera olvidada en el dolor de tener que someterme a tu chantaje innecesario, inútil, carente de argumentos, porque eras la verdad que tenía y aunque sabía que mentías me hacías sentir viva en base a un respirador artificial por lo tanto me quedaba, aunque cada despedida sabiera a mentira y quisiera abandonarte para correr a comentarle a él, que hoy te quería menos.
Yo si te quería, te quería como se quiere a quien te ayuda a respirar con aire que no tiene. Te quería cuando me costaba menos temer tus manos y tu fuerza en mi cintura, te quiero ahora, ahora que no tengo que temerte, ahora que me eres inofensivo porque se que me mientes y me puedo reir de tus mentiras. Porque nunca antes había pensado que la verdad no debía dolor, ni en mi cuerpo ya irritado, ni el alma cansada de ti.

2. Quiero hablarte con ese mismo tono triste y meláncolico con que el sueño que me hablas, con ese tono de ilusiones incompletas, de sueños truncados por un futuro ciero pero no querido, porque ambos condenamos nuestro futuro a algo distinto a la casa en la playa que deseamos en Mayo. Pero yo me siento feliz, con esa felicidad de estar haciendo lo que quiero y debo.
A veces me suenan tus enfermedades a esa agonía de un alma no conforme y quisiera alegrarte un poco, aunque no me hables porque creo que te parezco de esos casos que existen en el libro de la memoria al que se vuelve de vez en cuando con el fin de no perder la punta del espirar en que nos vimos envueltos sin querer desde ese treinta y uno.
Yo quiero que seas feliz, que sea feliz y bien. Asombrate reconoceré que ya no te busco, no te busco en nadie, no te busco ni en mis manuscritos, ni en el colet de bolitas amarillas, ni en las calcetas rayadas.
Sé que siempre habrá algo de mi en ti y no lo digo por falta de humildad, es que algo se quedó pegado a ti, quizás mis ojos gastados de tanto llorar nuestras diferencias , porque eramos dos mundos distintos separados por una cosmovisión del mundo y desesperanzas que nos hicieron separarnos por metros cuadrados de vivienda y experiencias que fallaban al querer contarte cualquier cosa, hablamos dos idiomas, lenguas distintas. Tú veías 80 tipos de blanco, yo sólo 3, invierno, puro y mantequilla.
Sé que siempre habrá algo de ti en mi, nunca lo hemos hablado, después de todo ha sido tantas veces escrito que creo que ya es solo una realidad lineal, sintáctica. Quizás si no lo leo no ha existido y sólo es parte de la diégesis, ficción . Pero hoy quiero que lo sepan, siempre, habrá algo que no es un enamoramiento de los 15 años o esa espera de cada semana, es ese haberme preparado para hoy, porque en el fondo gracias a ti existo. Hoy existo por ti. Y sé que tú en cualquier momento vuelves por ello y yo ya no soy más que el inicio de algo que terminó.
Hoy cuando lo leas, cuando no llores antes estas letras, ni te importe cuando la onomatopeya de tu risa ahogada vuelva a aparecer y yo por primera vez ría. Porque antes tenía miedo de que te fueras y entonces yo por el egoísmo de los recueros te quería atrapar en el recuerdo de lo imposible y aunque tu creas que el único problema es que tu espras algo que yo no y yo espero mucho de lo que tú nunca harías, el problema es otro.
Hoy respondo a tu pregunta de hace cinco meses: "no te quiero". Y tú respuesta es simple, no me creeras porque me quieres como algo que existe, que te pertenece, que está, pero me debes querer como algo que no existe, que no te pertenece, que se fue.

Microcuentos con tema en común

1. Ella lo miró, agarró sus cosas, se puso los zapatos, se agarró el pelo en ese moño desordenado y lo miró: él estaba ahí mirándola mientras se amarraba los zapatos. Lo miró y se fué.
Desde ese día no lo ha vuelto a ver, él a veces la ve, pero no le habla y ell apiensa como encontrarlo para que le devuelva lo único que aún le tiene: su dignidad.

2. Me estás haciendo daño, desde hace días, desde el día en que me miras y no sonries pero me besas y te beso por inercia, porque te lo prometí hace 6 años.
Vuelve a repetirse a diario tu rutina, fácil y predecible, incluso tu caricia sabe desconsuelo.
Me estabas haciendo daño, porque tu rutina, fácil y predecible cambió: dijiste Rosario y preguntaste por Miguel. Yo no los conozco.
Ya no me haces daño, no se puede romper lo que está hecho añicos.

3. En la mañana se quemó el pan, a media tarde se ocupó el celular a la hora en que llamarías. Llegaste, la Daniela lloraba por lo que le cerré la puerta.
Me llamaste al comedor. Al día siguiente sería la misma pregunta, y yo la misma respuesta: "la punta de la mesa" "picando tomate" y ellos la misma cara de incredulidad y pena.

4. Ya no te amo, me dijiste cuando terminó el beso. ¿Lo dices enserio? pregunté con lo ojos aguados. Es en serio, me gusta otra. Y me quedé llorando, tomaste tus cosas y te convertiste en el peor recuerdo.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Me cuesta no ser yo.

domingo, 5 de octubre de 2008

sueños

31 de septiembre 2030

Hola, ¿cómo estás?...
Hace mucho que no se de ti. Han pasado años, supongo que estás trabajando, que tienes familia y que hay veces que te preguntas por qué.
Yo he estado bien, cumplí muchos de mis sueños, ¿sabes? fue increíble, me gradué con honores y trabajé algunos meses. Olvidé algunos de mis anhelos de chiquilla, no me dediqué ni a colectivos independientes, ni a hacer clases... después de todo necesitaba dinero...quería cumplir de una vez con esa independencia con que me llenaba la boca.
Seguro estás sorprendido, ¿qué como supe tu dirección? no tiene importancia. Es extraño, porqué sólo supe eso. Fue todo muy involuntario... estaba tomando café, en el café de moda, recién salida de la peluquería y antes de ir al gimnasio, leyendo, dándomelas de intelectual, de snob, de chic. Entonces cuando tomé el café y pasa él, te siento. No pude evitar pararme y perder esa pinta de intelectual, de glamour, de independencia y le pregunté sobre tu perfume. Me miró con cara de patética y le dije, que simplemente iba a hacer un regalo para mi marido, después de todo lo recordé esperandome en la casa, mientras juega con una de las niñitas.
Pero se me cruzó la imagen de ti y no pude dejar de pensarte. Qué habría sido de tu vida, de tus anhelos de tus trabajos... y con el tiempo que da el no trabajar por simple gusto, suspendí la rutina de masajes, la reunión de las niñas, el tecito de media tarde, la compra en el mall, la prueba con la modista y me dedique a escarbar en los recuerdos, a ver si encontraba alguna pista.
Pasaron algunos días y me di cuenta que él estaba echando demenos el peinado de peluquería y le parecía sospechoso esas correrías en el desván y que la nana fuese a buscar a las niñitas de la clase de ballet, así que olvidé este sentimiento estúpido de querer encontrarte.
Entonces estaba un día en buenos aires, en uno de esos fines de semanas locos que tengo a veces, descansando del llanto desconsolado de la trini y de los juegos múltiples de todos los niños.... cuándo escuché de ti, estoy segura que eras tú, habían muchos datos que coincidían... seguí disimuladamente la conversación, hasta que dieron las pistas suficientes para terminar con la búsqueda. Al día siguiente tomé el avión, olvidé la reserva del hotel y me vine a Chile a buscarte. Me dieron tus datos en el civil, y aquí me tienes escribiéndote....
Quizás cuándo leas esto arrugarás la carta sin más, pero si sonríes, aunque sea una vez, quizás me vuelva a sentir viva. Porque si tú no te preguntas, yo siempre me vuelvo a preguntar... por qué.
Me empiezo a despedir, pronto saldrá la nana y le pediré que lleve esta carta. Te mueres la vista que hay desde la casa, es mejor que cualquiera que pudimos soñar, sólo me queda un poco grande.
Me voy, cuidate, la clau llora, seguro ya es tiempo de comida y la enfermera no le ha dado nada.

K.


Hay veces que amarte me duele...

domingo, 21 de septiembre de 2008

Miedos

Me duelen los labios, los ojos y las manos, me duelen. Me duelen porque no te alcanzan. Es como si las palabras se hicieran cortas y las manos frías no alcanzaran para explicarte en base a señas cuanto quisiera decirte. Tus ojos están perdidos por otros lados, mientras los míos quieren descubrirte, quisieran asirte en una mirada.... perderse en la infinidad del instante.
Me duelen los labios, mientras siento ese frío recorrerlo todo, ese miedo enorme a la imposibilidad de detener el tiempo, ese miedo a descubrirme en tus ojos. Tengo miedo de lo evidente, del camino que no retrocede, del tiempo que avanza y de las constantes.
Tengo miedo como el miedo que no tenía desde que se puso el sol el martes de enero, ese miedo que te deja con la sonrisa en los labios como cuando leí su mail esa madrugada, ese miedo cuando descubrí que habían botado todos mis recuerdos y me quedaba sin un pasado.
Tengo miedo como cuando lo vi venir sonriente y apresurado a mi lado. Es ese miedo que te libera y te aprisiona como cuando me quedé sola y descubrí lo que me rompió en silencio y sin aspavientos en mil pedazos, el mismo miedo que sentí cuando lo que la experiencia dijo se iba cumpliendo y estaba trizada en esa cama con un vaso de jugo y un cuaderno sin lápiz.
Tengo ese miedo dulce de saber que las cosas están cambiando... ese dolor inevitable que produce la imposibilidad de hacer las cosas imposibles. El dolor que no se pasa ni con escribir, ni con hablar, ni con caminar, ni correr... es ese dolor que produce el correr después de comida, el dolor de la sonrisa no correspondida y de la despedida inevitable pero cierta.
Es ver como se va desgranando poco a poco el pasado y te sientes expuesta a la vida que no pasa, cuándo te das cuenta que en realidad todo ha sido un instante y no porque no fuese importante sino porque son resumibles en pocas palabras.
Y es el miedo de ver que todo se ha ido quedando atrás y de querer decirte tantas cosas con los labios sangrando, con la manos heladas y aureolas moradas, morderte disparejamente y con el pelo en los ojos, esconderme en el calor de la primavera bajo los chalecos deshilados y escribirte mil canciones llenas de falta de ortagrafía.
Quiero pegarme por ti y en ti, quiero sangrar, enfriarme, sonreirme y alcanzarte.
Quiero tener miedo por última vez.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Yo también me he sentido así y es podrido

- Sigo pensando....
-Si me doy cuenta...
- Estaba pensando en una cuestión....
- A ver... ¿qué te pasa?
- Es que eso no sé, qué pasa.
-¿Cómo?

- Has cachado, cuando no estás enojada, no estás triste, no estás normal, no estás feliz, pero como que ponerle un nombre no es exactamente lo que quieres decir. Por ejemplo, ahora feliz te diría estoy enojada, pero no es eso. Tampoco estoy trsite, si estuviera triste, no me daría un poco de nostalgia esta situación, pero no es nostalgia tampoco.
Estaba pensando también en Borges... cuando dijo que "los sustantivos se los inventamos a la realidad. Palpamos un redondel, vemos un montoncito de luz color de madrugada, un cosquilleo nos alegra la boca, y mentimos que esas tres cosas heterogéneas son una sola cosa y que se llama naranja" y eso quizás es... no puedo decir una palabra para expresar lo que quiero decir, si digo una sola palabra me como muchas otras. No encuentro la precisión que quiero encontrar. Y me desespero.
Estaba pensando esa vez que me mentiste, para que te pescara más, ¿te acordai'? quizás me siento como parecido a esa vez. Cuando me hice la idea que te ibai' a ir y aunque se me partía el corazón, cuando me dijiste que te quedabas tampoco me puse feliz. Igual ahora como que no me importa... pero cachay lo que hiciste?
- Te sentí así? engaña'?
- No po' no me siento engaña.
- Te sentí enoja', enrabia', triste, feliz? ya po'
- Na po...
- Seguí pensando en las cinco T, jajaja
- Ay tonta. No no pienso en eso. Pienso en mil cosas, pienso en las cinco T, quizás me sentiría distinta. Pienso en esas cosas que no digo muchas veces, quizás por eso se me olvida ocupar la palabra justa, porque cuando hablo no las ocupo, si no que invento más.
- Oye, y si al lugar de decir naranja decí' cómo te sentí... tu cachay, así muy Borges.
- Si quizás...
- ya dale, si igual te he escuchado tus vola' todo el día.
- Pesa'
- dale oh!
- Es como si quisieras retroceder un poco el tiempo, pero sólo un poco. Es ese sentimiento de un error que quisieras no haber cometido. Pero igual no es tan así, es como haber comido chocolate y después decí: puta, si estaba a dieta!, pero igual no te importa tanto po' porque resulta que filo, queda para el verano. También es como esas ganas de ponerte a llorar, hasta que te duela la cabeza y te queden manchas rojas en la cara, o ponerte a reir que te duela la guata tanto hacerlo. También es esas ganas de hablar, hablar, hablar, a ver si así te entendí' un poco. Un poco de verano, eso de hacer fotosíntesis con el traje de baño al lado de la piscina y la mamá llamándote a almorzar, esa sensación también. Así me siento, como ansiosa, cachai' que llegué el verano, que se acabe el frío, pero todos los fríos po. Cómo que no dependa de na' ni de nadie, como libre cachai' como que mi libertad sujeta a Dios no ma'. Pero no sé, si cachay que quiza' es también como esa sensación de felicidad por explotar, como cuando tení un secreto y no lo deci' po... como que sigue dando vueltas. Pero igual como que a pesar de eso, te duele la garganta porque tení un nudo, un nudo de pena, y como que los ojos se irritan y las manos las tení como blancas o rojas... y filo pero no te gustan, y no te gustan las piernas, ni el pelo, y por más que te cambíai' el peinao' quedai' disconforme...
- Así te sentí?
- Si un poco así...
- Yo también me he sentido así y es podrido.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Las 5 T

- ¿Te acordai'?
- ¿De qué?
- Del Hugo
- ¿Qué Hugo?
- El Hugo, el de EJE.
-no, creo que no lo conocí, ¿por qué?
- Por na'
.
.
.
- ¿Por na'?
- (....)
-Cuenta oh...
-Me acordé de una cuestión que me dijo...
-¿qué cuestión?
- no sé, filo...
-ayy! cuenta....
-Na' lo de las 5 T...
-¿qué es eso? ¿las 5 T? puras cuestiones raras de ahí... jajaja
- córtala...
-¿qué es po'?
-Ese el problema, no todos saben qué es.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Curso de Lingüística general

El lenguaje no construye realidades. Cuando digo mucho, no necesariamente es así, eso es lo que nos diferencia de los animales; la capacidad de mentir, el lenguaje puede 'inventar realidades', sin embargo, éstas no pasan de eso, un invento.

El lenguaje no construye realidades, sólo las
rompe. Basta la emisión de 20 minutos de oraciones entretejidas en el entramado textual, de adjetivos superlativos y comparativos, de verbos y verboides, de sustantivos personales, de preposiciones, para que la realidad mejor cuidada, se rompa.
Ni el mejor análisis sintáctico-funcional, permite descubrir el alcance de esas oraciones, ni el mejor análisis estructuralista permite disminuir su efecto, no importa si esta vez el sintagma nominal no dependía de ese adjetivo, no importa si ese silencio era una verbo elidido, no bastaba con que yo he creído sea una perífrasis para no acentuar el sustantivo personal, no importa. No importa con que tanto cuidado haya reflejado en el sintagma el paradigma, ni cuántas veces todo el paradigma se vió reflejado en el sintagma. Nada de eso importó.
Por qué el lenguaje rompió toda la realidad no dicha en ese texto, toda una confianza que estaba resquebrajada, y sólo construyó una realidad no enunciada. Lástima que se necesiten tantos actos de enunciación y que no todo el lenguaje sea performativo. Lástima, que no quede más que el lenguaje no verbal, vaya construyendo lo que las palabras no son capaces.

Por qué una vez más; ni la mejor clase de gramática y lingüística, permite dominar el lenguaje tan heteróclito y multiforme.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Un poqui de alegria por aquí, un poqui de alegria por allá

Cosas que me hacen muy feliz:

1) Despertarme a las 7 de la mañana
2) Lavar la loza
3) Trapear la cocina
3) Estudiar en la bhum reserva
4) Andar en metro en horario punta (sólo algunos días)
5) Caminar por Ricardo Lyon los días Lunes
6) Almorzar en el food garden los lunes y miércoles
7) Ir a misa en la universidad
8) Tener ventanas los días lunes y miércoles
9) ocupar el chat de gmail
10) Hablar por teléfono

Cosas que también me hacen feliz
1) comer chocolate en abundancia y en todos sus estilos
2) tomar juguito watt's de naranja
3) comer pasteles una vez por semana
4) comer alfajores "artesanales"
5) tener flores amarillas
6) abrazos

Por qué la felicidad no es relativa... pero las cosas que te dan felicidad -y de la buena- cambian.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Yo también te lo regalo....

Hagamos un trato

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


Y.....

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos. (sobre todo esto)

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible. (aunque aveces hablé mucho,
también quiero ser capaz de escucharte siempre)

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos. (quedarme, quedarme, quedarme,
no me pienso mover.punto.)

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos. (siempre, siempre, la verdad y todo eso,
por más que te mire con cara de pena, con cara de no lo digas,
por más que no quieras escucharlo, la verdad.)

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites. ( serte necesaria...)

domingo, 24 de agosto de 2008

Porque el pasado no es el presente.
Y aunque en el presente exista mucho del pasado, no siempre el pasado debería ser la antesala de este presente.